La clase de ballet se plantea como un mundo de posibilidades en el que se busca que las niñas aprendan a reconocer su cuerpo desde las posibilidades que les brinda, su cuerpo que no solo se ve hermoso con el atuendo, sino que les permite caminar, correr, saltar, rodar y cada parte de él es única, expresiva y capaz de cosas que ellas nunca hubieran imaginado, son fuertes, flexibles y ágiles y así como cada clase pueden superar retos también existe la posibilidad de no lograrlo al primer intento pero siempre habrá otro chance. Así mismo, durante el proceso de autoconocimiento se abre la posibilidad para que cada una de ellas conozca a la otra, se acerque a la diferencia y reconozca que todos los cuerpos son distintos, tienen distintas formas, maneras de moverse, habilidades y dificultades.

Los beneficios del Ballet para las niñas

El ballet como disciplina está compuesto de diferentes movimientos, portes y actitudes que ayudan a una correcta postura al momento de caminar, correr, expresarse y prestar atención. La postura corporal del ser humano habla de quien es la persona y por esto es vital que desde muy temprana edad el niño y la niña sepan cómo pararse y a la vez expresarse ante las demás personas; además no solo es cuestión de estética corporal, sino de salud, ya que si los niños desde temprana edad tienen una correcta postura van a saber cuidar su cuerpo en especial varias partes del mismo (espalda, estómago, hombros, manos y pies).

Fomenta la disciplina

El ballet en edades tempranas es la posibilidad de que cada niña aprenda a ser, a sentir, a jugar, a expresarse, a moverse sin etiquetas y normas, a pesar de que esta disciplina es una de las más técnicas y codificadas que existen en la danza, consideramos que se le debe ofrecer a las niñas como una oportunidad entender cuán fuertes pueden llegar a ser haciendo algo que le gusta, que se pueden ser bellas, vanidosas, y vestir de rosado pero también se pueden ser fuertes y arriesgadas porque su cuerpo es suyo y solo ellas ponen los límites.